Proyecto “¿Mesocosmos sustentables?”

Primero hay que ver este vídeo creado por los alumnos:





Y ahora, hay que leer este artículo:

Gabriela Pedraza de 1º D de Biología del Bachillerato Internacional



El profesor de Biología, David Rosa, nos encargó la tarea de “crear un mesocosmos sustentable”. El día que nos dijo esto, no teníamos la menor idea sobre lo que teníamos que hacer, pero buscamos información sobre la tarea y descubrimos que lo que nos pedía era crear un ecosistema cerrado que pudiera vivir por sí solo, sin que nosotros interviniéramos en él. Con esta información en mano, más adelante establecimos en clase unas restricciones para crear nuestro mesocosmos: debía tener al menos dos plantas de especies distintas, estaba prohibido utilizar animales y debía ser un sistema cerrado en el que sólo entrara energía, nada de materia. Además, debía sobrevivir al menos un mes. Podíamos escoger las plantas que quisiéramos y la cantidad que viéramos adecuada, igual que el tamaño del recipiente en el que debía estar el mesocosmos que llevaríamos a clase para ir comprobando cómo evolucionaba. Para llevar esta práctica a cabo correctamente, debíamos tener en cuenta las variables que formaban parte del experimento: la variable dependiente, la que debemos estudiar (si sobrevivirá o no); la variable independiente, las que podemos modificar (la posición del mesocosmos, la cantidad de luz que recibe); y la variable controlada, es decir, la que se fija al principio del  experimento y no se puede cambiar (la cantidad de agua que tiene la planta, la humedad, la temperatura…).



De esta forma, comenzamos a construir nuestro mesocosmos: buscamos información sobre cuáles eran las plantas más adecuadas para cada tipo de ecosistema que queríamos crear y lo que nos hacía falta para que sobrevivieran por sí solas. En mi mesocosmos, he utilizado dos especies de plantas (Adiantum raddianum fragantissimum y Fittonia verschaffeltii) que necesitan mucha humedad para sobrevivir y tienen una valencia ecológica pequeña, es decir, su curva de tolerancia o capacidad para sobrevivir en distintas condiciones es estrecha.











A pesar de que cada mesocosmos es distinto a su manera, todos debían tener ciertas cosas comunes para que el resultado fuera óptimo: las plantas debían tener tierra, arena o agua (dependiendo del tipo de ecosistema, terrestre o acuático), como no, para poder conseguir nutrientes (como el carbono, el nitrógeno, el fósforo, etc.) para alimentarse y llevar a cabo la fotosíntesis. También eran necesarios organismos descomponedores (como los saprótrofros) presentes en esta tierra que se encargaban de cerrar el ciclo de la materia cuando alguna hojita de las plantas cayera muerta al sustrato y mantener el flujo de la energía (que comenzaba con la entrada de luz y terminaba con esta energía saliendo en forma de calor). Las plantas, (que serían los organismos autótrofos, es decir, los productores) junto con estos saprótrofos (los descomponedores, que son organismos heterótrofos), forman la comunidad o biocenosis del ecosistema creado, con sus correspondientes relaciones tróficas (la energía de los productores pasa a los descomponedores directamente, ya que no podemos usar animales, los consumidores, por la política B.I.) y la luz, el agua, la tierra, etc. forman lo que sería el biotopo.



Las plantas además necesitaban un sistema de riego interno, ya fuera natural, mediante la condensación del agua sobrante en el recipiente, o artificial, mediante algún mecanismo que fuera autosuficiente. Con esto en mente, pasamos a la acción, y el día que el profesor había establecido, todos nuestros mesocosmos estaban en clase, listos para ser cerrados y colocados en el lugar que habíamos preparado para ellos.



Ahora, después de que haya pasado el mes establecido, hemos valorado de forma final el estado de nuestros mesocosmos: en mi caso, ambas plantas no sólo han sobrevivido sino que también han crecido, dentro de lo que han podido en el reducido espacio del tarro. En otros mesocosmos algunas plantas no han conseguido sobrevivir, han nacido nuevas plantas que no se sabía que estaban allí y hasta han aparecido animales cuyas larvas o crías estaban en la tierra y han podido nacer en las condiciones proporcionadas por el mesocosmos.


Tras realizar este experimento, he podido observar todos los factores que entran en juego en un ecosistema y lo complicado que lo tiene la ecología a la hora de estudiar esto por la gran cantidad de variables que pueden modificar los resultados. Me ha parecido una gran forma de estudiar ecología de manera distinta y mucho más entretenida que simplemente leyendo sobre todo lo que hemos observado en nuestros mesocosmos en un libro de texto.



Pues sí, la organización del Bachillerato Internacional en el área de Biología establece varias prácticas obligatorias, entre ellas la de:

“Organización de un mesocosmos cerrado para tratar de establecer condiciones de sustentabilidad (trabajo práctico 5).”

El análisis de esta práctica y las dimensiones que podía alcanzar, en función del tratamiento que se le diese y en relación al conjunto de contenidos que se podían trabajar con ella, llevó al profesor a decidir planteársela a los alumnos de dos formas:
  • como un problema o situación problemática para ser resuelta mediante la Metodologías de Resolución de Problemas por Investigación (M.R.P.I.).
  • como un proyecto para ser resuelto mediante la Metodología de Aprendizaje Basado en Proyectos (A.B.P.).
En el siguiente padlet se puede encontrar:
  • el conjunto de actuaciones realizadas.
  • todos los documentos creados por los alumnos.
  • algunas propuestas de actuaciones futuras.


Hecho con Padlet

Está claro que los resultados científicos han sorprendiendo tanto a los alumnos como al profesor, por la capacidad de acomodación de las especies empleadas en los mesocosmos y las condiciones de sustentabilidad alcanzadas en muchos de ellos.

Pero, además, todo el conjunto de actuaciones didácticas:
  • individuales y en grupo cooperativo, 
  • con las T.I.C., 
  • y con las metodologías A.B.P. y M.R.P.I., 
  • así como los procesos de evaluación y reflexión para el examen de evaluación de los contenidos de la unidad didáctica de ecología,
  • y el artículo para la revista del instituto,
  • e incluso la reelaboración de todo el proceso para mostrarlo en posibles ferias y congresos de estudiantes (proceso en el que nos encontramos actualmente), 
hacen evaluar de forma muy positiva todo el proceso práctico de “Crear un Mesocosmos Sustentable” para el aprendizaje de los conocimientos de ecología y el desarrollo de un conjunto de competencias esenciales en la formación de los estudiantes (científicas, T.I.C., lingüísticas y comunicativas, de aprender a aprender, etc.). 

Seguro que tendréis más noticias de la presentación de este proyecto en diferentes eventos educativos.

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