A tener en cuenta para las “Salidas de Campo”.

Hola a todos.

A continuación os adjunto el documento que me ha hecho llegar mi hermano (Guía de Montaña) para la preparación de una actividad física en la naturaleza. Agradecido por ello, por supuesto.

La intención de este documento es la de reflexionar previamente (antes de tener problemas), tanto profesores como alumnos, sobre la importancia de una adecuada preparación para las salidas de campo que requieran una actividad física o un periodo largo de tiempo en la naturaleza. Debemos recordar, aunque seamos arrogantes, que somos nosotros los que formamos parte del medioambiente (no al revés). Es decir, los débiles somos nosotros.
El documento dice así:

Ir al campo puede suponer algo más que recorrer, cargados con la nevera portátil, la distancia que separa el coche de las mesas del área recreativa, y ello sin menospreciar los esfuerzos y peligros que dicha actividad pueda conllevar.

Ir al campo puede consistir en caminar durante varias horas para visitar parajes (con sus respectivas rocas, plantas y animales) que de otro modo (en un vehículo) no podríamos ver; unas horas durante las cuales, aparte de andar, deberemos realizar ciertas actividades “de mantenimiento” como beber, comer y protegerse del frío o del calor. Por eso, durante estas actividades, deberemos equiparnos de un modo no habitual. Pero además de equiparnos bien deberemos saber por dónde andamos para no perdernos o para que no se nos haga de noche (porque entonces lo más probable es que acabemos perdidos). Así, pues, son tres los elementos que hay que tener en cuenta:

- Sentido común y conocimiento de nosotros mismos.

- Conocimiento del terreno.

- Equipo.

1. Sentido común y conocimiento de nosotros mismos. Probablemente este sea el elemento más importante de todos. Debemos conocer nuestros límites para saber hasta dónde y a qué ritmo podemos marchar. Y debemos ser lo suficientemente juiciosos como para no sobrepasar esos límites o no hacérselos sobrepasar a otros. También debemos sopesar hasta qué punto podemos adentrarnos en una zona desconocida, sin marcar, sin caminos, etc. El campo y la montaña son muy bonitos y ofrecen muchas satisfacciones, pero no debemos subestimarlos porque también son peligrosos y convendría no aborrecerlos por una mala experiencia.

2. Conocimiento del terreno para cuando vayamos solos, no para cuando vayamos con un guía, pues precisamente de ese conocimiento se encarga él. Hay tres tipos de conocimiento de una zona:

a) el que podamos tener por propia experiencia (porque ya hemos ido varias veces a tal sitio),

b) el que nos proporcionan las rutas balizadas (señaladas sobre el terreno) con sus respectivas guías impresas o sus paneles informativos,

c) y el que nos proporcionan los mapas topográficos (mapas que hay que saber leer).

Si no poseemos ninguno de estos conocimientos sobre la zona mejor que no nos adentremos en lo desconocido, aunque… La aventura es la aventura.

3. Equipo: De todos modos, si no queremos que nuestra pequeña aventura se convierta en una odisea, deberemos ir medianamente equipados; y de eso es de lo que vamos a tratar aquí:

-Mochila: al campo o al monte NO SE VA SIN MOCHILA. En ella deberemos guardar las cosas que vayamos necesitando y algunas otras de “por si acaso” (aunque el “por si acaso” siempre acaba pesando un poco). Guardaremos las cosas necesarias para lo que ya hemos comentado antes: la comida, el agua y la ropa de abrigo. En principio nos servirá cualquier mochila, pero si la ruta fuera larga o lleváramos mucho peso deberíamos llevar mochilas específicas de montaña.

-Comida: dependiendo de la ruta que vayamos a realizar y de las horas que vayamos a estar fuera convendrá meter más o menos comida en la mochila, pero siempre conviene llevar cosas energéticas (cosas dulces, barritas energéticas, fruta o frutos secos, etc.) para que no nos dé un bajón.

-Agua: tan importante o más que la comida es el agua. Si nos mantenemos convenientemente hidratados evitaremos mareos y nos cansaremos mucho menos. Hemos de tener en cuenta que estamos realizando una actividad física durante la cual sudaremos; estaremos, por lo tanto, perdiendo líquidos, líquidos que habremos de recuperar; cuanto antes mejor. El mínimo a llevar es un litro y medio por persona, aunque para actividades largas o en días de mucho calor convendría llevar más. De todos modos esto depende también del lugar, pues si hubiera fuentes podríamos ir recargando nuestra botella de litro y medio.

-Ropa: la ropa que llevemos puede ir puesta encima de nosotros o dentro de la mochila dependiendo de las condiciones externas y de nuestra resistencia al frío o al calor. No obstante hay que observar un par de reglas:

Regla del algodón: EL ALGODÓN SÍ ENGAÑA. En la medida de lo posible evitaremos llevar al campo prendas de algodón y, bajo ningún concepto, llevaremos pantalones vaqueros (que son de algodón). La razón de esto es que el algodón tarda mucho en secar y si nos mojamos por la lluvia o por nuestro propio sudor permaneceremos incómodos (mojados y fríos) durante mucho rato, aunque siempre cabe la posibilidad de llevar una camiseta de repuesto, pero hay que llevarla, cosa que no se suele hacer con los pantalones. La alternativa al algodón son las prendas sintéticas, fundamentalmente el poliéster, acrílico, etc. Para conocer de qué está hecha una prenda simplemente hay que mirar la etiqueta de dentro (ojo: algodón en inglés es cotton), así que antes de ir a la tienda de moda a comprarse algo convendría echar un vistazo a nuestro armario por si tuviéramos trapitos de estas características. Por cierto, la alternativa a los pantalones de algodón pueden ser los pantalones de chándal o las mallas (seguramente sean todos sintéticos). También conviene que los calcetines sean sintéticos, pero en estos es más difícil encontrar la etiqueta.

Regla de las tres capas: Estas tres prendas irán siempre con nosotros, puestas o en la mochila, pues pueden sernos necesarias a la hora de permanecer parados para comer o si se levanta viento, etc. De dentro a fuera son:

- La primera capa tiene la función de mantener seca la piel cuando sudamos: se trata de una camiseta sintética lo más ajustada y fina posible; también conviene que sea de manga larga y (atentas, chicas) que nos tape los riñones; la usaremos tanto en invierno como en verano (para protegernos del sol). Se las conoce como camisetas técnicas.

- La segunda capa es la térmica: ha de mantener nuestro calor corporal. Se trata del famoso forro polar.

- La tercera es la capa impermeable: ha de protegernos del viento y de la lluvia, pero conviene que sea transpirable porque de lo contrario no nos mojaremos desde fuera, pero sí desde dentro, aunque no tanto. Lo ideal es el chubasquero de gore-tex, pero como son muy caros nos valdrá cualquier otro.

-Calzado: dependiendo de las condiciones externas (frío, lluvia, calor…) podremos llevar un tipo de calzado u otro, pero siempre conviene que la suela no sea lisa para que agarre bien en las piedras. Si hace calor podremos llevar zapatillas, pero si hace frío o llueve lo mejor son las botas de montaña. NADA DE TACONES (tampoco los de las botas camperas). Por lo que toca a las sandalias tipo “outdoor” o de montaña habría que reducir su uso a terrenos poco irregulares y donde no podamos pincharnos con ramas, cardos, etc. (por ejemplo en las largas marchas del Camino de Santiago por asfalto).

-Las 3-G: Gorro o gorra según sea invierno o verano: nuestra cabeza siempre ha de estar protegida, tanto del frío como del calor. Gafas de sol en verano o en la montaña (durante todo el año). Guantes en invierno y en montaña.

-Crema solar en verano o en la montaña (también durante todo el año).

-Kit mínimo de seguridad: móvil bien cargado, linterna y silbato. Con estos elementos podremos avisar a los servicios de emergencia (112) e indicarles nuestra posición, si es que la sabemos, aunque siempre podremos decirles la zona aproximada y marcar la posición con la linterna o el silbato. Para esto último debemos conocer la señal internacional de socorro: seis señales durante un minuto espaciadas regularmente (o sea, cada 10 segundos aprox.) seguidas de un minuto de pausa. La contestación de los servicios de emergencia es igual pero con solo tres señales. Si tuvieran que rescatarnos con helicóptero, cuando les viéramos deberíamos hacer con el cuerpo y los brazos una Y griega (o ye). Jamás indicárselo con un solo brazo, pues es la señal de que estamos bien.

Y ahora, ¡a disfrutar!

De nuevo agradecimientos a mi hermano y añadir alguna cosilla. Si a todos estos conocimientos le sumamos todo lo que aprendamos sobre Primeros auxilios y Socorrismo, revisamos las previsiones meteorológicas (http://www.aemet.es/es/eltiempo/prediccion/municipios) y reconocemos la zona con imágenes de satélite (http://sigpac.mapa.es/fega/visor/), pues mucho mejor.

Salud.

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