Visita al HCV

El pasado lunes 9 de marzo, estuvimos con un grupo de alumnos de 2º Bachillerato visitando el Hospital Clínico Veterinario de la Facultad de Veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid.  Desde estas líneas mi agradecimiento a Laura Peña por la amabilidad al ofrecernos la visita. Con ella todo fue fácil y agradable, nos acompañañó a lo largo de todo el recorrido, nos hizo partícipes de su trabajo en el Departamento de Anatomía Patológica y nos facilitó el acceso a las distintas dependencias del Hospital. Gracias también a Carlos Arrieta que se prestó a acompañarnos en esta salida extraescolar y a Mara Hernández, que fue alumna en la 2ª promoción de Bachillerato Internacional y este curso está en segundo de Veterinaria. Mara nos acompaño a lo largo de todo el recorrido por el hospital clínico y respondió las preguntas de nuestros alumnos . Personalmente fue una gran alegría volver a verla y poder compartir con ella ese rato.

Y el resto de esta entrada, es cosa de los chicos y chicas de 2ºE de bachillerato:

Aroa de Andrés Carracedo

·· Lo primero que hicimos al llegar fue acceder al hospital veterinario que se encuentra junto a la Facultad. Nos informaron de que era el hospital veterinario más grande de España y uno de los más grandes de Europa. En él realizan las prácticas de carrera los alumnos de 2º, 3º, 4º y 5º año de carrera. Este hospital se divide a su ven en dos: una parte  dedicada a pequeños animales y otra dedicada a grandes animales. La zona dedicada a pequeños animales consiste en una sala de espera, como la que puedes encontrar en un centro de salud normal, a través de la cual se accede a las diferentes consultas. Tras estas consultas se encuentra un pasillo por el cual se llega a diferentes salas especializadas, como la sala de rayos X, la de ecografías o los quirófanos.

En esta zona del hospital se tratan a perros y gatos principalmente, pero también a animales exóticos como hurones, iguanas, hamsters… Tuvimos la posibilidad de hablar con los dueños de algunos pacientes para así descubrir la razón de su visita al hospital, lo cual me gustó especialmente, ya que nos permitió tener una experiencia más cercana. ··

Paloma Ramírez Corrales

Esta excursión fue una de esas que recibí con ganas, ya que al haber realizado un proyecto en 4ºESO en una clínica veterinaria, sabía más o menos, donde me metía. Pero por suerte, la excursión me sorprendió muy gratamente, ya que la clínica privada era mucho más pequeña que este gran hospital, el cual también cubría animales de gran tamaño, los cuales me encantan.

La visita fue increíble, ya que se nos permitió pasar a salas (como la de Rayos X o la de ecografías) en las que se estaban practicando pruebas a animales, y los veterinarios muy majos todos y sus explicaciones de forma clara y concisa explicándonos todo super bien, cosa que me encantó. También quiero destacar la amabilidad de Laura y Merche, nuestras guías durante la visita, ya que de forma amable y tranquila fueron explicándonos todas y cada una de nuestras dudas e inquietudes que pudiéramos tener acerca del hospital o de algunas asignaturas que se cursan allí.

Por último quisiera decir que la visita a los laboratorios y la sala de microscopios fue de lo que más me gustó de toda esta experiencia, ya que en los laboratorios nos encontramos con Pedro (técnico de laboratorio), quien nos explicó cómo teñían las muestras, e incluso nos hizo una demostración con nuestro querido microtomo. ¡Qué bonita palabra!

Resumiendo, experiencia más que genial que me encantaría repetir.

Fuera de la valoración quisiera dar las gracias a Aurora por buscarnos una salida tan sumamente original y que has preparado con tantísimo cariño. Espero que tú también disfrutaras del día al igual que lo hicimos nosotros.

PD: chicos creo que Aurora sería feliz si le compramos como regalo de fin de curso la “maquinita” esa de las tinciones ^^

María Sanz Martín

Bueno yo voy a hablar un poquillo de las instalaciones que fueron de las cosas que más me llamaron la atención (aparte de los almendros). Según entré en el hospital de veterinaria me esperaba encontrar un hospital parecido a una consulta médica humana cualquiera, con las paredes blancas, suelos con baldosines y esas cosas. Lo que vimos fueron unas grandes salas, con suelo marrón resbaladizo y pasillos muy anchos y muy estrechos. Vamos que no era muy bonito. Pero según avanzaba la visita nos fueron explicando por qué los suelos, por qué las paredes y por qué los pasillos. Todo tenía una respuesta con todo el sentido del mundo. Como los suelos acolchados para que los caballos pudiesen andar sin lesionarse, las salas especiales para despertar a los animales de la anestesia sin que se hiciesen daño, las puertas blindadas para evitar el escape de radiación, y un largo etcétera.

Me sorprendió bastante porque a simple vista parece un edificio más de la facultad, y en realidad es un hospital veterinario en toda regla y de los mejores del mundo. Parece mentira porque lo tenemos aquí al lado, pero los alumnos de veterinaria que tienen acceso al él sin duda aprenden en el lugar mejor equipado que puede pedir una universidad.

Muchas gracias a las guías, a Aurora y al técnico de los microtomos. En serio, un microtomo de esos en el instituto y mucha gente sería feliz. Besos a todos!

Verónica Vega Cabello

Lo primerísimo de todo, Aurora muchísimas gracias por mover los hilos para conseguir esta salida y sacarnos un poquillo de la rutina. Sabemos que te ha costado sacarlo adelante y así que doble GRACIAS.

Personalmente me encantó la visita en todos los sentidos. En un principio creía que íbamos solo a ver la facultad pero me encantó visitar el hospital. En serio. Me gusto muchísimo. Puede que sea que dentro de unos años (muchos años) me gustaría verme en un sitio del estilo pero para personas. Se que hay infinitas diferencias entre un hospital veterinario y uno de seres humanos, pero la esencia es la misma: médicos, salas de espera, estudiantes tomando notas, camillas, jeringuillas, pijamas verdes, quirófano, fracturas múltiples, consultas especializadas…Vamos que la parte clínica me pareció muy interesante, además las guías eran muy simpáticas y estaban dispuestas a enseñarnos cualquier detalle.

Por otro lado, también me gusto mucho la zona de investigación y laboratorios. Me sorprendió gratamente el tamaño del edificio y las instalaciones. Aunque prefiero la parte clínica también sé que es muy importante la parte de laboratorio para el diagnóstico, el estudio de enfermedades, etc. Como hemos hablado en clase la investigación básica es muy importante para poder desarrollar el resto de ciencias biológicas como la medicina veterinaria.

En resumen… que me encantó 🙂

Sofía Olalde Hightower

Para empezar, me gustaría recalcar el hecho de que en un principio no he escuchado a ninguno de mis compañeros decir que les gustaría meterse en veterinaria, por lo que me sorprendió la visita a la Facultad de veterinaria. Aún así, creo que no nos hacíamos una idea de cómo sería un hospital de estas características, por lo que me alegro de que Aurora hiciese posible la visita y de que nos recibiesen tan estupendamente. Tanto nuestras dos guías como el hombre del quirófano, el hombre del microtomo, el chaval del TAC, la antigua alumna de Aurora, la mujer de la ecografía, la mujer de la consulta con el gato y los propios dueños de los animales nos con trataron especial amabilidad.

Se trata de un edificio enorme que cuenta tanto con salas de espera como consultas, salas específicas según el tamaño del animal y las herramientas requeridas, salas para la enseñanza, salas de prácticas, despachos un poco apartados… Estoy de acuerdo con Vero en que es algo similar a lo que podemos encontrar en un hospital para personas, lo cual ha aumentado el interés del edificio como lugar de visita.

Me ha llamado la atención que, a pesar de haberse construido atendiendo a las necesidades de los animales (como el suelo acorchado), haya zonas del hospital en un estado menos cuidado, como por ejemplo el techo (con redes para no caerse). Resulta chocante, pues al ser un edificio grande y de cierto prestigio no es lógico que haya problemas que, o bien ya se han solucionado, o se están solucionando.También resulta chocante el esfuerzo y la insistencia por parte de una de nuestras guías (la no embarazada. No recuerdo el nombre) para lograr ciertos proyectos. Mencionó algo acerca de que POR FIN recibirían a una persona de otro país, participando así en un proyecto internacional.

Mi parte favorita de la visita ha sido… Bueno, han sido dos. Indudablemente, la tecnología con la que cuentan parece habernos maravillado a todos. La olla a presión magnífica. Pero, fuera bromitas, el microtomo y el mecanismo de tinción. ¿Qué puedo decir? IMPRESIONANTES. Y cómo no, los microscopios unidos para poder observar al mismo tiempo varias personas la misma muestra. SENSACIONAL.

Para acabar con mi comentario, me veo obligada a recordaros que ¡ g u a r d a n   c a d a   p r e p a r a c i ó n! Si ocurre algún accidente podría ser catastrófico. O no. Pero madre mía, cada preparación. Cajones enteros.

Una de nuestras guías comentó también las dificultades a las que se ha enfrentado y los impedimentos a la hora de publicar hallazgos (leche). Debemos darnos cuenta de que en un laboratorio donde se cuenta con el material necesario pueden llevarse a cabo proyectos interesantes y útiles, pero a veces chocan con intereses de personas con acceso a cierto poder, y las conclusiones no salen de dicho laboratorio. Esto resulta frustrante. La ciencia en ocasiones es pura frustración.

Diego Rechina González

La verdad es que la excursión del lunes me ha encantado. Al mismo tiempo que vimos distintos animales dentro del hospital también vimos procedimientos muy interesantes que los veterinarios utilizan en su profesión. También se nos explicaron otros campos dentro de la veterinaria además de las consulta, que es lo más conocido, como las necropsias o la investigación celular.

A pesar de que todo esto me gustó mucho, lo que más me gustó fue la interacción que se produjo durante la visita ya que hicimos de veterinarios en una consulta interpretando radiografías y metiéndonos dentro de una sala de ecografías. También hicimos de investigadores cuando se nos enseñaron fotografías de microscopio electrónico de células cancerosas.

En resumen tuve un tiempo fantástico en la excursión porque fue muy interactiva.

Sandra Herrera Alarcón

¿Qué decir que no se haya dicho ya? La visita que le costó tanto conseguir a Aurora fue espectacular, y ya que todo el mundo habla de lo bueno voy a comentar yo un poco las cosas que no me gustaron tanto.

Lo que más me impresionó fueron los pobres animalitos congelados de la sala de necropsias, qué pena me dieron. Y lo oscura que era la facultad. Pero quitando esos dos puntos, la visita fue increíble y vi mucho entusiasmo por parte de ambas guías sobre todo por parte de la anatopatóloga, se la veía muy entusiasmada al enseñarnos los microscopios, el microtomo y la cantidad de muestras guardadas.

Fue una experiencia muy agradable y espero que se vuelva a repetir otros años, lo merece. Para finalizar me gustaría dar las gracias a nuestras entusiastas guías y a Aurora que se lo han currado mucho.

Anna Emilia Galli Burgward

Esta excursión en particular me ha resultado de gran interés, tanto a nivel personal ya que me encantan los animales, como a nivel académico, al haber visto desde radiografías hasta cortes de muestras en parafina con máquinas muy avanzadas.

Realmente fue bastante entretenido desde el principio hasta el final. A pesar del dolor de pies que empecé a sufrir al final, el interés era mayor. No imaginaba que un hospital veterinario pudiera ser tan grande, y mucho menos uno de los más grandes de Europa; ni tampoco imaginaba que su influencia  recursos fueran tan grandes, por ejemplo algunas operaciones que se realizan, o la labor en necropsia.

Las veterinarias que nos acompañaron durante la visita mostraron gran interés con nosotros, ya que tuvimos la oportunidad de ver muchos sitios a los que normalmente no tenemos acceso, y pudimos ver ecografías en directo, por ejemplo.

Me gustaría también dar las gracias a Aurora por haber conseguido esta excursión, que todos sabemos que no ha sido tan fácil. También opino que el viaje en el autobús no me implicó ninguna pérdida de puntos en mi coeficiente intelectual como a otros.

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *